nos permite retarnos para conseguir objetivos, pero, en su versión negativa, puede dañar nuestra salud física, mental y nuestras relaciones laborales y personales.

Una adecuada nutrición abastecerá nuestro cerebro de los ingredientes necesarios para el equilibrio del funcionamiento mental, el otro ingrediente fundamental serán nuestros pensamientos y nuestras emociones.

Los estímulos estresantes en la sociedad moderna son psicosociales, y depende de cómo los percibamos reaccionaremos. Los comportamientos que desarrollemos estarán capitaneados por el miedo, esta emoción nos paraliza para la evitación de lo que consideramos un peligro, o por la rabia si nuestra respuesta es de defensa o ataque.

Los estresores actuales pueden ser desde la “falta de tiempo”, hasta cualquier situación del día a día (comunicación inadecuada, personas conflictivas, problemas familiares o de pareja, insatisfacción laboral, acoso escolar etc.).

Los pensamientos también colaboran a la hora de estresarnos. El futuro es impredecible, y la mente se desgasta intentando que sea de una forma determinada. Estos pensamientos de futuro nos aportan preocupaciones, prisas, agitación y ansiedad.

Los pensamientos sobre el pasado nos llevan a la melancolía, remordimientos, angustia, tristeza, culpa, pena etc.

Es importante escuchar nuestra voz interior y reconducir esos pensamientos al presente, hacia la reflexión productiva o hacia la acción.

Antes de actuar hay que parar, tomarse un tiempo y dar una respuesta al problema. El estrés requiere que aprendamos a responder a las situaciones en vez de reaccionar a los estímulos.

Antes de dramatizar, preguntémonos que estamos pensando o interpretando y evitemos por encima de todo el juicio sobre las cosas o las personas.

La regulación emocional será una buena herramienta para conseguirlo:

  1. Orienta la atención (por ejemplo, puedes elegir ante un accidente mirar o apartar la mirada).
  2. Realiza acciones concretas, rituales que favorecerán tu equilibrio mental.
  3. Piensa, reflexiona. Tomate tu tiempo para relativizar o aceptar un hecho determinado.
  4. Traslada y enfoca tu atención en las sensaciones de tu cuerpo o en tu respiración.

Es importante que entiendas que cada emoción nos trae un mensaje que debemos atender, son grandes aliadas para el desarrollo personal.

Cada emoción me dice algo de mí mismo:

¿Qué significado tiene que tenga tanto miedo o rabia en mi vida?…….

¿Que evita que esté satisfecho con lo que tengo?……….

Respondamos al estrés desde nuestro circulo de control, ese lugar donde sí podemos actuar. Seamos proactivos, pongámonos un objetivo en la vida, ilusionémonos y aprovechemos la fuerza de esa emoción, apliquemos el esfuerzo y la constancia como valores necesarios para lograr nuestros sueños y seamos conscientes “aquí y ahora “de lo que tenemos, sentimos, necesitamos y ante todo agradecemos.

Aprendamos a comunicarnos de forma asertiva respetando los sentimientos, opiniones, ideas y deseos de los demás sin juzgar.

Cuidemos nuestras relaciones para que sean un lugar de estabilidad y seguridad en vez de un infierno estresante.

Recordad:

  • No juzgar.
  • Escuchar de forma activa.
  • Responder a las situaciones (haciendo una pausa), en vez de reaccionar impulsivamente.
  • Aceptemos y atendamos a nuestras emociones.
  • Y sobre toodo disfrutemos y agradezcamos lo bueno que tenemos en la vida.

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